jueves, 8 de julio de 2010

Unión entre la Filosofía y la Educación


En una tarde de reflexión e ideas sueltas en mi mente me surgió a siguiente inquietud… ¿Cuál debe ser nuestro norte al momento de enseñar? ¿Qué parámetros debemos tener? ¿Qué camino debe guiarnos frente a estas inquietudes?...
… En ese instante rememoro una de mis más fuertes pasiones… la filosofía… específicamente la filosofía alemana de un hombre que abrió mis pensamientos y mis creencias ya arraigadas por esta sociedad, que a veces nos lleva por un sin sentido, sin cuestionarnos nada, solamente digerir lo ya dado y entregado a las “masas o muchedumbre” de la cual, querámoslo o no formamos parte.
Claramente podemos unir una filosofía tan antigua como las ideas expresadas por este filósofo, filólogo músico y poeta alemán llamado Friedrich Wilhelm Nietzsche con nuestras diarias prácticas pedagógicas, haciéndolas efectivas y pertinentes a nuestro entorno.

Querámoslo o no los docentes estamos constantemente en el ojo de todos, siendo evaluados en nuestro desempeño y accionar diario. Debemos tener claro que cada día con nuestros alumnos son aprendizajes adquiridos por ellos, no sólo en el ámbito pedagógico sino que también en la creación de modelos a seguir que los orienta en su forma de desempeñarse y desenvolverse en su diario vivir.

Nuestra actual sociedad está en un periodo de “nihilismo pasivo”, donde se han perdido muchos de los valores fundamentales y que sustentaban nuestras relaciones eficaces de modo de permitir buenas relaciones.

Debemos entender y comprender más allá de lo que vemos o vivimos. Este “nihilismo pasivo” o valores tradicionales nos transforman en un “rebaño, manada, muchedumbre o tribu” siguiendo una moralidad esclava, creada por personas débiles y resentidas, fomentando acciones que se realizan “sin razón”.

Necesitamos la creación de una personalidad superior, que se superponga frente a la quietud y pasividad de las muchedumbres imperantes día a día. Frente a esta situación aparece la necesidad del “super hombre” no entendiéndolo como una persona con poderes sobrenaturales ni mucho menos; por el contrario debe comprenderse como un ser humano seguro, que siente con gran intensidad pero frenado y reprimido por la razón. Este super hombre se logra centrar en el mundo actual más que en recompensas futuras, en lo inmediato, afirmando su vida, entendiendo el sufrimiento y el dolor como algo propio de ella. Es un creador de valores.

Todo acto o proyecto que el ser humano tenga en mente está motivado por “la voluntad de poder”, no entendiéndola solamente como el poder sobre otros sino que el poder sobre uno mismo, logrando autocontrol sobre nuestras acciones con nuestros niños. Nosotros somos los que tenemos el poder para poder definir ciertas acciones que guiarán nuestros desempeños futuros y crearan futuros adultos seguros de si mismos y exitosos. Ese en nuestro desafío… Nuestro.

“Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado”
Friedrich Nietzsche

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